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El problema del crédito: ¿el marketing causó la venta, o solo se lleva el crédito?

Foto del escritor: Rodrigo Cerón
Rodrigo Cerón
hace 2 días
4 min de lectura

En Groceryshop 2026, en septiembre, eMarketer presentó una cifra que debería helar a cualquier dirección: solo el 31% de los líderes de retail media tenía confianza en que los ingresos que generaban sus redes fueran realmente incrementales — nuevos de verdad, y no dinero que de todas formas se iba a gastar. Son las personas a cargo de la partida de más rápido crecimiento del mercado publicitario, y apenas una de cada tres puede afirmar con confianza que la inversión está creando ventas en lugar de solo pararse junto a ellas. Jacques Hagopian, de P&G, lo dijo sin rodeos en el mismo evento: "Los dólares de marketing son increíblemente, increíblemente preciosos. Si invertimos en algo que no genera crecimiento, esa no es una propuesta sostenible."


Qué pregunta realmente la incrementalidad

La palabra suena a jerga, así que conviene desarmarla. La incrementalidad hace una sola pregunta sencilla: ¿esta inversión causó un resultado que no habría ocurrido de otra manera? Es distinta de la atribución, el reporte conocido que reparte el crédito entre los puntos de contacto por los que pasó un comprador. La atribución responde "¿qué canales se llevan el trofeo?". La incrementalidad responde la más difícil — "¿habríamos ganado de todos modos?" — comparando a quienes vieron el anuncio contra un grupo de control que no lo vio, y midiendo solo la diferencia. La distinción importa porque las dos pueden apuntar en direcciones opuestas, y solo una de ellas se traduce en crecimiento.



Por qué un gran ROAS puede ser un espejismo

Esta es la creencia que vale la pena cuestionar: que el canal con el mayor retorno sobre la inversión publicitaria es el que más trabaja. Muchas veces es, simplemente, el que está parado más cerca de una decisión que el cliente ya había tomado. La búsqueda de marca y el retargeting suelen encabezar el tablero justo porque atrapan a la gente camino a la caja — compradores que habrían llegado de todas formas. Es un poco como contratar a un músico para que toque afuera de una panadería que ya tiene una fila de una cuadra, y luego darle el crédito a la música por la fila. La venta ya venía en camino; el anuncio solo llegó primero y se la adjudicó. Por eso la métrica favorita de la dirección puede, en silencio, premiar al gasto que menos cambia las cosas.


La prueba de que ya mueve dinero real

Esto no es una preocupación teórica. Cuando la diferencia se mide bien, aparece en el estado de resultados. En un marco de Albertsons Media Collective, una prueba de Mondelēz entregó un retorno incremental sobre la inversión publicitaria de $2.41 y un alza del 14% en ventas dentro de tienda en 116 ubicaciones — comparando mercados equivalentes en lugar de confiar en el crédito de último contacto. La incrementalidad también captura valor que la atribución pasa por alto por completo: en experimentos geográficos en TikTok, la firma de medición Haus halló un alza adicional del 68% en el KPI principal durante la ventana posterior al cierre de la campaña, lo que muestra que parte del gasto construye demanda a fuego lento. Un ajuste honesto viene con el método: el retorno incremental resulta más bajo que el ROAS tradicional, porque pone una vara más alta. El número se vuelve más pequeño y más verdadero a la vez.


El apetito es real; el rigor, todavía no

La demanda ya está aquí. La ANA halla que el 71% de los anunciantes clasifica hoy la incrementalidad como su KPI más importante en retail media, y una encuesta de eMarketer y TransUnion ubica en 52% a los marketers en Estados Unidos que usan pruebas de incrementalidad — ya no es una práctica de nicho. Pero el apetito corre por delante de la disciplina. El estudio State of Data 2026 del IAB y BWG Global encontró que tres de cada cuatro marketers dicen que sus enfoques de medición no entregan la velocidad, la precisión o la confianza que necesitan; otra investigación halló que el 44% duda de la confiabilidad de sus resultados de incrementalidad y que el 33% de los marketers de consumo masivo mide solo a un nivel básico. Y la vieja excusa — que los experimentos serios son solo para los gigantes — ya no aplica: Google redujo el presupuesto mínimo para una prueba de incrementalidad de cerca de $100,000 a unos $5,000 al adoptar modelos bayesianos. La barrera hoy es la intención, no el costo.


Qué cambia esto para el negocio

Nada de esto significa que la atribución sea inútil, ni que cada dólar deba pasar una prueba de control antes de moverse — la optimización del día a día todavía necesita la señal rápida que da la atribución. Significa que el tablero debería separar la demanda creada de la demanda cosechada, porque confundir ambas tuerce, en silencio, todo el presupuesto hacia la segunda. Un punto de partida práctico es modesto: elegir el canal de mayor gasto, correr un control limpio durante tres o cuatro semanas, y aceptar los ingresos de corto plazo que se ceden a cambio de conocer la verdad. Combinarlo con un modelo de mezcla de medios para la vista entre canales. Las organizaciones que lo hacen suelen descubrir que parte de su "mejor" gasto venía surfeando una demanda que nunca creó — y que una partida más discreta era la que hacía el trabajo real todo el tiempo.


La pregunta que vale la pena hacerse

Así que la pregunta para la próxima revisión de presupuesto no es "¿cuál fue nuestro retorno sobre la inversión publicitaria?" sino "¿cuánto de ese retorno habría ocurrido sin nosotros?". Las dos pueden verse idénticas en un tablero y significar cosas opuestas para el crecimiento. Las empresas que aprenden a distinguir la demanda que crearon de la demanda que apenas atraparon suelen reasignar sus presupuestos hacia lo que de verdad se acumula; las que siguen premiando por reflejo el ROAS más alto muchas veces siguen pagando por pararse junto a ventas que ya tenían. Separar la causa del crédito — y construir la medición que pueda probar la diferencia — es donde la estrategia, la tecnología y la ejecución tienen que encontrarse, el tipo de reto que equipos especializados como Marketerops existen para ayudar a navegar.

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